Pics and Chips

My name is Rosa
I'm a graphic designer
I <3 like: Bergman and Wong Kar Wai movies, Murakami and alternative and electronic music. I'm a little bit geek xP

Somos billones, billones de seres “arrojados al mundo” seres que no recordamos como era vivir antes de nacer (Ultimamente pienso que si llego a ese recuerdo llegare a saber como será cuando muera. Volveré ahí donde estuve)

Una vez estuve cercana a la muerte, casi muero ahogada y recuerdo que cuando paso mi deseo natural de luchar contra la muerte, me sentí liviana y en paz.

Cuando emergí (alguien me rescato) no volví a sentirme como la misma persona. Durante muchos años pensé que algo de mi se había quedado en esa piscina del rancho de mis tíos, algo que no volvería a mi.

No me gusta pensar en mi como “carne y huesos” siento mucha angustia. Se que la carne perece que solo quedara de mi hueso o quizá menos, quizá solo polvo. Pienso en mis órganos dejando de funcionar, en mi piel envejeciendo y me estremezco. Los seres humanos tenemos esa desgracia de saber que vamos a morir.

A ninguno de mis padres los vi morir. 

Cuando mi madre falleció yo estaba en mi habitación no pudiendo controlar el sueño… solo lo supe cuando mi padre y mi abuelo lloraron y dijeron: “se nos fue”. No recuerdo si llore en ese momento solo recuerdo que apreté mi rostro contra la almohada y pensé que el alma de mi madre estaba por ahí en alguna parte de la casa, despidiendose; tuve miedo. Tuve un miedo atroz de entrar al cuarto de mi madre y verla sin vida, pero cuando la vi su imagen era apacible y me tranquilizo. Ademas al poco tiempo de su muerte empezó a llover y pensamos era la señal de la bienvenida al cielo para ella (aun creo que si de ganarse el cielo se trata mi madre se lo gano con creces)

Cuando mi padre falleció estaba con mi hermano en el pasillo del hospital, muy nerviosa con un celular en la mano sin saber ya a quien llamar. Dentro del cuarto donde lo atendían habían entrado mas de 5 médicos con un aparato que desconocía. No recuerdo quien nos dio la noticia. Solo recuerdo el cuerpo inerte de mi padre cuya mano toque y ya no la oprimió como algunas horas antes.

Que rápido se fue mi padre.

Que ganas de vivir de mi madre.

Cuando recuerdo su funeral pienso que no quiero algo así: quisiera no ser enterrada sino tener un ataúd que tenga una pequeña abertura en la parte de la cabeza para que pueda “respirar” y “ver la luna”

Tengo recuerdos tan tristes como para pasarme llorando toda la vida. Pero no lo hago, no. Solo aveces (y ya casi como una obsesión) pienso en lo que será de mi, digo: no quiero perderme, quiero seguir siendo como soy, nadie puede arrebatarme el hecho de querer quedarme el mundo el tiempo que yo quiera, porque no quiero perderme, no quiero que mi voz ya no se escuche, que mi tacto perezca, que ya no pueda escribir, que ya no pueda aprender. No quiero dejar de vivir.

Suena estúpido viniendo todo esto de una suicida, de alguien que pensó en suicidarse varias veces, porque durante algunos momentos la angustia hacia que mi deseo de partir fuera mas fuerte. Pero no. No fue así, aquí estoy redactando este texto en la madrugada con mis manos que un día ya no podrán moverse.

A los 13 años me obsesionaba el pensar en alcanzar la inmortalidad con mis textos (era el tiempo donde mi entusiasmo no tenia fin) pensé que era la única manera que tenia para no morir. Porque pese a lo que después me dijeron tantas personas en los funerales de mi madre y padre: aveces el recuerdo no basta para que las personas vivan en ti. Es verdad: viven un tiempo. Pero llega el momento donde toda la generación que recordaba perece, solo tenemos el reproducirnos y dejar huella en este mundo a través de generar vida por algún tiempo determinado; quizá esa es la forma que nos salva de la desesperación de morir: el no solo ver morir sino ver nacer.

Dicen que los 25 años es el tope y que a partir de esta edad y muy de a poco las neuronas empezaran a morir, poco a poco me degenerare. Por ahora solo noto el paso del tiempo en mi metabolismo mas lento (cosa que claro puedo remediar)

Nosotros, los seres arrojados al mundo modificamos nuestro entorno, a nosotros mismos, a los demás. Creamos nuevas cosas que nos pueden dar una breve felicidad. Creemos en un Dios para evadir la angustia de una vuelta a la nada, de una perdida de identidad.

No hay garantía.

Hacemos todo lo que podemos mientras estamos en este mundo para disfrutarlo un poco, para volverlo mejor. Hacemos todo lo posible para estar sanos y en ocaciones nos modificamos para vernos mejor según nuestra cultura para poder desarrollarnos en un trabajo que en menor a mayor medida sirve a la humanidad.

hacemos lo posible por alargar nuestra estadía en la tierra, por detener el paso del tiempo…

Que bueno que existe la imaginación y los sueños… aveces me gusta imaginar que nunca me voy a ir.

Envidio a la gente que acepta con resignación la muerte, (que incluso ha dejado de preocuparse) mientras yo aquí y siendo aun joven no puedo sacar de mi mente la cercanía de algo que aveces me tensa y no me deja estar tranquila.

Me genera ansiedad salir a la calle y cuidarme de no morir…

Creo que soy alguien que me desvelo porque me gusta estar al pendiente de mi;  comprobar que vivo (como aquella vez cuando emergí en la alberca)

Quizá solo estoy enloqueciendo un poquito, quizá esto no es normal…

Quizá solo debería aceptar y empezar a vivir de verdad sin tanto miedo, sin precauciones porque (quizá) no volveré a tener una oportunidad para repetir esta experiencia llamada vida.

  -momo /may